3ª de Mis básicos en educación

– No merece la pena librar todas las batallas y sí centrarse en los temas básicos.

 

      Muchas veces nos agotamos por el simple motivo de convertirlo todo en algo de vital importancia, en una obligación por ser supermadres/padres (libros de autoayuda para cosas mil, para que duerma bien, para que coma bien, para etc.) y queremos superhijos/as (que sepan tres idiomas, que naden, patinen, monten en bici, campeones de Judo y capitanes del equipo de fútbol sala) Recuerdo ahora el anuncio de prevención de drogas, el niño está muy educadito y cuándo el camello le pasa, claro pues… le contesta con un gracias; que es lo que, con un poco de crudo y negro humor, nos está diciendo: si no es que no sea importante que de las gracias, que lo es, sí, pero que la educación es más, mucho más, y podemos estar descuidando las cosas importantes.

      Debemos tener una cierta escala en grados de importancia o valor que le damos a las cosas, y no vale hacer trampas y no ser capaces de ver que no todo tiene el mismo nivel de importancia. Según esta escala, no todo merecerá la misma atención y dedicación. Un educador que quiera ganar las batallas importantes, ha de ser consciente de que si agota su energía en las miles de cosas (importantes sí, vale, pero secundarias (o incluso terciarias)) de cada día, pues no tendrán suficiente energía por más que la intención sea muy buena, la disposición franca y sincera y etc. Siempre será mejor educar para interiorizar unos valores y sus normas que simplemente generar autómatas acríticos cumplidores solamente por miedo a las consecuencias negativas o desagradables (sanciones, reproches, compensaciones etc.) 

      La clave está siempre en el “cómo” y en los matices: siempre, en cada intervención, cada batalla en la que entremos, debemos plantearnos claramente nuestro objetivo concreto (y después, por lo tanto, evaluar en que grado de importancia está y adecuar, así, la energía) y junto con este objetivo primario (Ej.: recoja el baño después de la ducha) está el secundario (no por ello menos importante, al contrario, tan relevante que siempre es el mismo aunque cambie el primario) que es: mantener la relación. La explicación es muy sencilla, si no cuido la forma en que digo las cosas, si “todo vale” con tal de conseguir el objetivo primario (Ej.: que recoja el baño) estaremos no sólo desgastando energías, si no también la relación y eso es lo peor que nos puede pasar… sí habremos conseguido que recoja el baño, que haga la cama, que… pero con una relación deteriorada que cuándo se presente la necesidad de abordar otros temas más importantes pues no haya dónde apoyarse.

      No quiero decir con esto que hayamos de ser permisivos hasta la negligencia y “dejar hacer” y pasarnos al otro extremo de que “todo vale”, no (cómo ya sabéis yo siempre es hablo de equilibrios y no de extremos, que siempre se tocan: el mismo resultado nos dará un exceso de rigidez que una ausencia total de implicación) lo importante es que debemos aprender a modular, a adecuar, desde la serenidad y planteando nuestros objetivos de forma sensata, concreta y coherente.

      Esto está, estrechamente relacionado, con el tema de las consecuencias que establecemos para las conductas que consideramos inadecuadas, si no tenemos claro que hay muchos niveles de importancia, pues nos encontraremos en una especie de mercado en el que no dejan de subir desproporcionadamente las consecuencias negativas a casi cada cosas de la vida cotidiana (y como hemos de ser coherentes… cuidado con lo que decimos que luego habrá que cumplir, pero no quiero adelantarme, ya habrá una entrega sobre ello; es que como ya iréis viendo todos los básicos, son eso básicos y se relacionan, integran etc. como un todo, aunque yo procure separarlos para intentar explicarlos mejor)

       Resumiendo: Cada uno, conforme a nuestro sistema de valores, hemos de establecer el grado de importancia de las cosas, como criterio general-universal, se deben considerar bastante graves y guardar casi todas las fuerzas para dedicarles, aquellas conductas o posicionamientos que conlleven consecuencias físicas graves para ellos mismos o, sobre todo, para otros que acaben implicados por ellos (Ej.: no es muy negociable, que “Truke” la moto para que alcance mayor velocidad) a cierta distancia de esto vendrían… aquellos comportamientos que conlleven consecuencias negativas sobre bienes materiales (Ej.: “coger prestado”) y en general, después, todas aquellas conductas que incapaciten o, en su defecto, no faciliten a nuestro educando su adecuada inserción en la sociedad (Ej.: engañar / mentir)

      Que se moje en la fuente en el patio no parece motivo suficiente para cambiarlo de colegio.

      No es lo mismo consumo responsable de alcohol en algún lugar adecuado con el grupo de amigos que problemas de abuso de alcohol (y / o de otras sustancias) y vandalismo urbano.

 

 

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Acerca de eMe Psicología Positiva

~Luis Felipe Prieto Vara (Psicólogo Social y Positivo) ~Myriam López Martín (Trabajadora Social) Co-desarrolladora en ~~>”La Educación Como Compromiso” FINALISTA del CONCURSO IDEAS+INNOVADORAS (CEEI Valencia y Florida Universitaria) Base teórica: “La Educación Como Compromiso. Mis Básicos de Educación o los doce elementos de la Competencia Educativa” Autor: Luis Felipe Prieto Vara [1ª Presentación pública: enero 2011] Obra inscrita en el Registro General de la Propiedad Intelectual de la Comunidad Valenciana con el nº de asiento 09/2012/30
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