Mis básicos en Educación (Apuntes “completos”) del 7 al 12

 

– Acompañamiento. Ellos tienen derecho a caerse, a equivocarse, a ir aprendiendo de todo ello etc. Descubriendo como si todo fuese nuevo aunque sabemos que está todo inventado y que se enfrenten y

 

      Una de las palabras clave, más si cabe aún que la otras, es la de acompañamiento. Es un concepto que engloba toda nuestra actividad educativa, ya que yo suelo decir siempre que la vida la tiene que vivir cada uno y responsabilizarse de las decisiones que se van tomando, (la libertad es un gran poder y como le decían a Spiderman en la “peli”, un gran poder conlleva una gran responsabilidad) podemos hacer junto a ellos el camino pero no podemos ir tapándoles los charcos o llevándolos sobre nuestras espaldas cuándo se hace cansado.

      Tienen derecho a creer que nadie antes que ellos ha vivido las cosas que ellos viven, sus padres y educadores no tienen ni idea, para ellos es como si hubiéramos nacido así, ya adultos y no hubiéramos pasado por dónde ellos están pasando. No sabemos nada según ellos, las ideas brillantes y únicas (que no novedosas y originales) se les ocurren a ellos, antes no ha habido nada que merezca la pena, hasta su momento nada interesante ha sucedido y sólo ellos tienen la clave… hay que romper con todo lo anterior (viejo, pasado etc.) y hacerlo todo “nuevo” (eso creen ellos) Pero bueno, a pesar de todo, tienen derecho a todo esto. Siempre recuerdo una tira de Mafalda en la que se ve como unos ancianos, al paso de un hippy melenudo, comentan con cierto desagrado y preocupación que eso ya es “el acabose” a lo que Mafalda replica “no, es solo el continuose de su acabose”… es decir, todas las generaciones pasan por eso y siempre parece el acabose.

      Me gusta comparar el acompañamiento (no me refiero solamente ahora al espiritual, aunque los rudimentos siempre vendrán de ahí y aunque ahora esté de moda en empresas y en ese tipo de ambientes llamarlo “Coaching”) con el camino de Emaús: el proceso descrito ahí es la metodología básica (ser educador que acompaña requiere una formación/vital continua) para el acompañamiento, primero, hemos de acercarnos a su realidad, saliendo al encuentro del joven allí donde se haya sumido en sus preocupaciones, en segundo lugar nos pondremos a caminar con él su propio camino, y le preguntaremos ¿qué ha pasado? y escucharemos siempre con el corazón libre de prejuicios y etiquetas, como el que no sabe qué ha pasado, en un tercer momento le explicaremos cómo vemos nosotros las cosas, pero no sólo de palabra, si no con nuestro comportamiento, no olvidemos que somos un modelo para ellos y estaremos a su lado sugiriendo opciones, acompañando, pero sin imponer criterios, estaremos para cuando nos necesite pero dejando crecer y diferenciando que cada joven es un mundo y cada uno tendrá su ritmo de crecimiento, y porqué todo esto, pues porque el cuarto y último momento, es en el que nosotros nos quitamos de su lado y dejamos que vaya solo.

      El acompañamiento, también nos da una lección de equipo y de humildad, ya que nosotros nos limitamos a estar ahí, nosotros no somos el motor del cambio, es el joven el único protagonista de su propia historia, y ninguno de nosotros somos imprescindibles, los proyectos deben estar por encima de las personas, si de verdad buscamos la promoción y el crecimiento del joven y no la satisfacción personal.

    Y es que ser educador, no debería ser algo que hago en plan “algún oficio hay que tener”. Ser educador es una vocación (en el caso de padres/madres, ni te cuento), es un estilo de vida, no es un traje que te puedas poner o quitar a tu capricho, cuando se es educador se es siempre y estés en el estado de ánimo que estés o tengas el tiempo que tengas para una actividad. Ser educador es algo que interpela a la vida entera.

             Resumiendo:El acompañamiento basa todo su sentido en el acompañado, si el educador no tiene esto claro puede cometer el peor error en educación: satisfacer el ego personal en base a establecer enganches o dependencias, y no dejar libre a los que acompañamos. Porque, repito, nosotros ni vamos por delante, ni vamos por detrás, ni somos la muleta de nadie (quizá seamos los que damos herramientas y muletas) que cuando ya no estemos le dejemos cojo.

 

– Cuidado con la atención etc. “me piensan luego existo”

 

      Lo que de manera fundamental necesita cada ser humano es atención y desde muy pequeñitos aprendemos a pedir que nos atiendan para poder comer (“quién no llora no mama”) para sentirnos protegidos, para… todo. No en vano el ser humano es uno de los seres que resulta más inútil en edad temprana, todos hemos visto los documentales en los que un pequeño potro se pone a brincar y trotar al poco de nacer (a un bebé una mano le cuesta entorno a un año) Se supone que es el precio de la evolución, al caminar sobre dos piernas y poder utilizar las manos para otras funciones etc. fuimos ocupando este lugar “destacado”, pero eso conlleva modificaciones en el canal del parto y entonces el cerebro no se desarrolla por completo en la gestación y bueno un montón de cosas varias que no son el tema que nos ocupa, quedémonos con que somos seres muy indefensos de bebés. Todo esto conlleva esa necesidad vital de atención.

      A lo largo de la vida se perpetua esta situación y se convierte en lo que para mí es la mayor necesidad del ser humano, más que el dinero o la salud, los estudios científicos han demostrado que es el amor lo que mejor puede garantizar la felicidad (que es el objeto de vida de casi cada ser humano) es decir, el contacto afectuoso y de cariño con cuantas más personas y eso, es fundamental. Yo he acuñado la frase (teniendo como referencia la de “cogito ergo sum” / “pienso luego existo”) de “me piensan luego existo” para tratar de abarcar en su esencia este complejo tema. También escribí un relato corto (que no voy a reproducir aquí, aunque es corto, excedería el espacio adecuado) en que una mujer profundamente sola se viste de modo estrafalario al salir a la calle para conseguir destacar de algún modo, para llamar la atención y recibir, al menos, alguna mirada (del tipo que sea: pena, mofa, escarnio, asombro, etc.) y sentir que existe (la única manera de sabernos existiendo no es pensándonos a nosotros mismos, sino siendo en otros) Si yo no existo para nadie, si nadie me piensa, si no estoy en la cabeza de otro, si nadie se preocupa por mí… podría existir o ser un simple espejismo, necesitamos ser para alguien para ser.

      Por todo ello es tan normal que la mayor demanda de los hijos a sus padres (o los educandos a sus educadores) sea la de atención. Pero no siempre se consigue llamar la atención de la manera correcta, en muchas ocasiones (sobre todo en las más graves, en las que el educando no ha recibido a penas atención a lo largo de su vida, en las que empieza a dudar de su existencia o en las que ha habido historias de aprendizaje en los que se ha consolidado un estilo de llamar la atención inadecuado debido a que solamente se conseguía esa atención de formas muy extremas) se hace de manera inadecuada y la tarea del educador es conseguir romper este círculo vicioso y que nos se perpetúen estos estilos (se refuerzan indirectamente, pero esto ya lo veremos en el próximo básico) Pero es muy difícil, ya que, por un lado siempre hay chavales que pasan más desapercibidos (decimos sin darnos cuenta, “es que casi no necesitan atención”… y la necesitan igual pero no la demanda de modos exagerados… o al menos sino acaban aprendiendo que deben pasarse al lado de los que “llaman mucho la atención”) y resulta muy difícil evitar poner nuestra atención en aquellas conductas exageradas que, por ser extremas y fuera de lo normal, o por su capacidad de alterar las situaciones o que implican riesgos para la salud (casos aislados espero pero… seguro que se nos pueden ocurrir casos que nos han ocurrido) o etc. pues acabamos prestándoles atención y … manteniendo el círculo vicioso.

           Resumiendo: El tema está presente en nuestro día a día como educadores, a todas horas y se entiende que así sea ya que se entronca con la esencia del ser humano (somos con y en los otros, ninguno somos una isla: en la peli “Un niño grande”, se parte de la tesis contraria, incluso el adulto protagonista llega a decir que le gusta pensar que es Ibiza, pero el niño protagonista parte de la idea que ni siquiera basta con ser dos, dos es un mal número ya que si a uno le pasa algo el otro se queda solo y al final de la peli acaba por concluir que incluso no sólo tres sino que cuantos más mejor) pero debemos esforzarnos por procurar también mucha atención a aquellos que no la demanda de maneras tan evidentes y retirarla de aquellas conductas que no molan y que, al recibir atención, se perpetúan… sí ya sé que es una tarea dificilísima, casi imposible no prestar atención a determinadas cosas y eso, pero además no me conformo con pediros esto, además debemos poco a poco ir consiguiendo (a base de incentivar de mil formas su uso y etc.) que incorporen un repertorio de formas más adecuadas de llamar la atención y abandonen las formas incorrectas.

 

 

– A veces reforzamos cosas que no queremos reforzar.

 

      Ya lo hemos comentando un poco antes. Ser positivo equivale a poner el énfasis en las ventajas y no en los inconvenientes, es buscar cualquier momento para destacar una competencia y desmontar una etiqueta y por supuesto es reforzar cualquier gesto o conducta digna de alabanza.

      Ser recompensante es tener claro que una conducta adecuada se repetirá sólo si tiene una consecuencia positiva, es decir, si yo hago algo y eso me implica algo desagradable, probablemente no lo repetiré. Pero nosotros no nos conformamos con dejar de hacer, nosotros (ser positivo) vamos más lejos y vamos a buscar que determinadas conductas se repitan, vamos a potenciar competencias.

      Para ser recompensante no hay que estar todo el día dando premios o regalando cosas, en momentos muy específicos será útil pero también es un refuerzo una simple sonrisa, un aplauso, una mirada… por ello, debemos estar atentos a todo lo digno de premio, ya que en esta sociedad nuestra resulta más sencillo la crítica destructiva y el destacar lo negativo, y nos cuesta menos destacar lo que nos saca de nuestras casillas; no olvidemos que ya todos los demás se encargan de destacarles lo poco que son.

      Pero cuidado con nuestros comportamientos a la ligera, sobre todo nuestra comunicación no-verbal, a veces podemos estar reforzando, sin quererlo, conductas que no queremos que se repitan.

           Resumiendo: Esto se explica muy sencillo… con este cuentecillo:

      “Un pescador dominguero estaba mirando por la borda de su barca, y vio una serpiente que llevaba una rana entre los dientes. Al pescador le dio pena de la rana y alargó la mano, libró a la rana de las mandíbulas de la serpiente sin hacerla daño a esta, y la dejo en libertad. Pero entonces le dio lástima la serpiente, que también tendría hambre, y como no llevaba nada de comer, sacó una botella de aguardiente y derramó unas gotas en la boca de la serpiente. Esta se largó muy satisfecha, la rana también estaba contenta y el hombre quedó muy satisfecho de sus buenas acciones. Pero al rato, cuando más tranquilo estaba, oyó golpes en el costado de su barca y se asomó otro vez a mirar, y cuál no sería su asombro al ver que era la misma serpiente… con dos ranas entre los dientes”

 

 

– Ayudar a pensar… Hacer preguntas “siempre”

 

      A veces yo tengo la sensación de que incluso exagero… no, en realidad es muy conveniente, es básico, no sobran las preguntas; sí que a veces, las conversaciones (con mi hija de seis años especialmente) son pregunta tras pregunta y quedan un poco “raras” pero…

      Es un muy buen básico y aunque espero utilizar pocas palabras para explicarlo (esta vez me propongo en firme la brevedad) es de los que cabe tener siempre presente y se debe usar a diario; está vinculado a la libertad/responsabilidad y eso es uno de los motivos que lo hace tan importante.

      En edades adolescentes serán preguntas orientadas a conocer a que se planteen sus objetivos (¿Para qué?, ¿Qué te interesa a medio plazo?…) o cuestiones en que pueda autoevaluar la coherencia entre sus acciones y sus objetivos (Bien, tú pretendes… ¿haciendo… lo lograrás?…) etc. Pero no se pueden dejar estas cosas para después, es imprescindible empezar cuánto antes (con este, como con todos los básicos, no se tiene que cambiar la metodología, esta es siempre la misma, sólo adaptarla a la edad) A cualquier niño/a se le pueden preguntar un montón de cosas sobre las que ya puede responsabilizarse y tomar decisiones libremente, sin que afecte a la marcha normal de la familia o grupo o de su propio desarrollo; simplemente las preguntas irán razonadas y orientadas cuándo son más pequeños y esto no limita el valor de toma de decisiones libre (qué prefieres de deporte extraescolar, judo o gimnasia rítmica? Escoge, coleta o diadema? Si quieres batido de chocolate para merendar va con fruta o prefieres un zumo y galletas?) y basadas en un diálogo más abierto conforme “se van haciendo mayores”

           Resumiendo: Preguntar siempre… cualquier conversación en la que pueda darse la posibilidad de llevarla a base de preguntas… escoger siempre llevarla así. Ej.: 1ª pregunta

– “podrías ayudarme a poner la mesa?

      Si la respuesta es sí pues estupendo… simplemente esta sencilla pregunta tiene ventajas sobre una afirmación de tipo “pon la mesa” o “vamos que ponemos la mesa juntos” como el dejar elegir, el refuerzo de una decisión acertada y basada en el valor de la cooperación etc. y no digamos si la afirmación hubiera sido encima de tipo ambigua… vamos al salón dónde está nuestro hijo tumbaó delante la tele y decimos “habrá que ir pensando en poner la mesa” que aunque le incluyéramos detrás un “no?” no puede considerarse ni mucho menos estar usando este básico.

      Si la respuesta es un no pues… podemos seguir haciéndole preguntas: 2ª y 3º y sucesivas pregunta posibles

– “papá no puede ayudarme que está preparando la cena y si tú no me ayudas… quién puede hacerlo?” no puedes en este momento por algún motivo en particular? me espero un par de minutos? no crees que colaborar entre los dos es mejor? si hacemos otras cosas juntos como jugar, no crees que esto también podemos compartirlo?

      Entre estas las hay buenas y menos buenas, pero siempre aportan más ventajas y son preferibles que afirmaciones del tipo de “vale, no te muevas, no vayas a cansarte” o incluso peores “pues te pones tú lo tuyo si quieres comer” incluso disfrazadas de preguntas “y si yo también me siento, qué? Qué hacemos entonces?”

 

 

– Disco rayado (pero bien hecho) repetir y repetir… a cada uno lo suyo (“palabrita al oído” etc.) pero a todos lo mismo (esto es difícil)

 

      La técnica del disco rayado se define de manera muy simple… es eso: repetir las cosas sin descanso aunque, en ocasiones, parezcamos un “disco rayado”. Muchas veces me repito repitiendo esto: “a ti te gustaría no oírme decir de nuevo esto que te estoy volviendo a decir, pues no sabes las ganas que tengo yo de poder dejar de repetírtelo… pero como te quiero y me preocupo por ti y tengo una responsabilidad (profesional, vocacional, vital etc.) me armo de paciencia y te lo repito está vez y las que hagan falta… aunque espero que no haga falta ninguna más” (parece un trabalenguas, no?)

      Muchas veces consideramos que somos muy pesados y nos agotamos en nosotros mismos. En está sociedad parece que esto no sea un valor, esto roza con lo aburrido y no estamos en la sociedad en que pueda existir esta opción… en la sociedad del ocio, del divertimento, de hacer cosas constantemente y de… no queremos parecer poco divertidos ante nuestros educandos, queremos ser sus amigos (horror cuándo oigo esto, pero no entraré al tema, no quiero alargarme)

      Especialmente en la adolescencia nos da miedo que “se aburran” de nosotros y caemos en frases de tipo “si ya no me escucha, para qué…” es un grave error… debemos intentar no dejar (cuándo empieza esto, no queda lejos la rendición total) La mayoría de mis básicos funcionan mejor si hemos empezado desde muy temprana edad… de ese modo está técnica en la adolescencia, por ejemplo, pues podremos hacerla en buena forma (sin chillar, desde la serenidad… cuándo son pequeños bajando nuestra cara a la suya, asegurándonos que nos están atendiendo, etc.) No preocuparse por esto… para nuestros educandos adolescentes somos un “rollazo” igual ya de todos modos, de serie somos pelmazos para ellos… así que, no os agobiéis. Ya os hablé de aquellos amigos de mis padres… un día me dijeron (esto no demuestra nada, pero…) tenías razón LuisFe, ahora muchas veces escuchamos a nuestra hija decir “siempre me decía mi padre/madre”

      Quizá lo más difícil sea, el ser capaces de tratar a todos por igual, hay que darles a cada uno lo suyo (pero a todos igual) La “palabrita al oído” salesiana es un modo de decir que estamos atentos a cada uno en aquello que precisa y le hablamos a su corazón desde cerca y sólo a él…

      No quiero que quede la sensación de que este es un básico en plan “chapas” o “broncas”… no, el uso que debemos hacer de ello es puramente aplicable (obligatoriamente) a todos los aspectos positivos… no será una cuestión de reprender constantemente, también se debe estar pendiente para repetir y repetir todo aquellos que sea digno de elogio. Cuidado con descuidar esto, estropearía todo.

      Tampoco nos podemos quedar superficialmente en que, en el futuro, nos darán la razón (puede que, por desgracia se den casos puntuales en que esto no llegué a ocurrir nunca) no se trata de eso en absoluto (ya lo hemos visto, pero veremos más en el próximo y último) no trabajamos con el futuro… mejor dicho, nuestras intervenciones tienen sentido por sí mismas al margen del futuro.

           Resumiendo: Muy resumidito. Hay muchas más cosas de las que podemos esperar que resulta que habían escuchado y se quedaron con ellas (incluso aunque empecemos tarde con esto y no nos salga más que regular)

 

– “Indiferencia” anticiparse (pensar antes) y vivir hoy pero con planes, ilusiones (castillos en el aire) Alegría.

 

      La “indiferencia” en sentido “Ignaciano” (o en una versión algo libre mía) vendría a ser el resumen perfecto de lo que yo entiendo como una sana relación con el tiempo, siempre y cuándo le añadamos el factor pasado positivo. Lo que la “indiferencia” nos enseña es que no existe ni el futuro ni el presente, ya que los extremos se tocan. Si vivimos como si fuéramos eternos, es decir, con grandes planes, sueños, ilusiones sin freno y etc. pero, a su vez, no perdemos de vista el tema de nuestra fragilidad y que la vida es un soplo, que hoy estamos pero puede que mañana no… todo ellos nos da como resultado que una especie de resta en la que se anulan los extremos y, entonces ni pasado ni futuro existirían de verdad si solamente como un medio para dar valor al pasado.

      Dándole al futuro un sentido en nuestra vida, equilibrando nuestro sentido de eternidad (esperanza, etc.) con el realismo del que vive cada día con la certeza de que pueda ser el último (pero no desde un mal entendido Carpe Diem, en el que nos quemamos en el instante) y ese presente equilibrado con ese futuro posible (no en la creencia de que nada podemos saber del mañana y por eso no existe) Obtendremos así que lo único que nos queda es el pasado, que lo único real, que lo verdaderamente existente (aunque ya no este, es lo único que tenemos de verdad) es el pasado.

      Ya sabéis lo mucho que me gusta (aunque a veces me enfade o me parezca injusto) ver como las ciencias modernas van dando pasos y parece que nos vayan dando alcance. Hay un gran conjunto de certezas que yo ya tenía (no por merito propio, sino por ejemplo de los que me sucedieron y etc.) y que ahora parecen demostrarse científicamente… no tengáis miedo, no es el fin de la historia y a la ciencia le quedan muchas cosas para investigar, pero en lo que se refiere al ser humano, su complejidad, su sentido en la vida, cuerpo-alma y etc. las respuestas ya estaban y se debía a soñadores como D.Bosco que al no tener que estar con los pies en el suelo y a su gran humildad (respetando a todos los que le precedieron y sabiendo quién lo había “hecho todo” y basándose, en lo que nunca se ha pasado de moda pero siempre es “buena nueva”, adaptar los “cómo”) podía llegar a estás conclusiones antes que la ciencia. Lo único que indica que la ciencia (un gran oncólogo de nuestra época decía que la creatividad y la humildad deberían ser tenidos más presentes para generar conocimiento) llegué a estas conclusiones ahora es que… aunque suene orgulloso, estos básicos son los definitivos (aún sin ser las recetas mágicas etc. ver la primera entrega para este tema)

      Y una de tantas cosas que ya sabíamos y ahora la ciencia concluye también (lo hemos podido ir en la TV en “redes” hay toda una corriente de estudios en Psicología Social sobre ello) es que no existe el presente. El procesamiento de nuestro cerebro no es en tiempo real, las cosas siempre han sucedido ya, ya han pasado. La forma en que nos relacionamos con el concepto de tiempo (en realidad es un concepto, como decía en anteriores párrafos, depende de su uso, tiene sentido solamente según su uso, no existe su valor abstracto) generará salud o enfermedad en nosotros (cuándo alguien va a tomar una decisión puede basarse en un intento de predecir que ocurrirá, orientándose al futuro o puede basarse en sus experiencias pasadas similares para elegir… todo ellos determina estilos de personalidad e incluso algunos patrones insanos o inadecuados) La ciencia nos dice lo que ya sabíamos por los EE.EE. de San Ignacio de Loyola: lo más adecuado es valorar el futuro pero no en exceso, tener un buen presente pero sin creer que es lo único que existe y sobre todo tener un pasado positivo (es lo único que tenemos, siempre y cuando no nos anclemos en él ni lo miremos con nostalgia o “cualquier tiempo pasado fue mejor”)

      En educación, como en todo, solamente está el pasado… pero una interpretación muy buena que podemos hacer de ellos es que lo que hacemos es poner pasado positivo en su vida para cuándo desde el futuro tenga eso sólo, pasado.

      Cómo podemos ir poniendo saldo positivo en nuestra libreta de pasado que es lo que nos va a ir quedando, cómo acompañar a otros en ese proceso, cómo…Pues ya hemos ido dando algunas pistas… Tenemos que educar (y además es lo mejor en lo que podemos educar, incluso si no pudiéramos enseñar nada, se entiende la diferencia?) es en la manera de relacionarnos con el tiempo: Tenemos que celebrar la vida, la vida debe ser una fiesta cada día, el mundo es tan maravilloso, alucinante sorprendente, hay tanta gente con tantas cosas que nos hace creer en el ser humano, la vida se abre paso, está en cada esquina etc. es el día a día, las pequeñas cosas, la vida… como si mañana fuéramos a dejar este mundo. Está muy extendido lo que podría llamarse en “espejismo de control” (no tenemos “todo bajo control”) la vida opina mucho (y todo lo demás también) la vida es lo que te pasa mientras te empeñas en hacer otros planes (decía Lennon creo recordar)… Pero hay que dejar un poco de espacio al sacrificio, esfuerzo, paciencia, espera… La felicidad en la antesala (siempre te saboreas más el helado todo el rato de antes de ir a comprarlo, cual me pido hoy etc., no?) no debe ser un absurdo “carpe diem”, deben caber en nuestra vida la ilusión, los planes, las utopías incluso (aunque la única verdadera revolución que queda sea la de cada uno mismos y ser luego testimonio simplemente) somos seres para la eternidad, en esta doble relación con el equilibrio entre el presente y el futuro para ir acumulando pasado positivo (un que nos quiten lo bailaó sereno y no despechado, real, orgulloso pero sobre todo satisfecho, que no autocomplaciente)

           Resumiendo: Bueno, más bien, concluyendo: Todos los básicos se basan de algún modo en este, todos los retos del pasado y del futuro (por supuesto los del presente también) pueden ser completamente asumidos desde una educación de la “Indiferencia”

      La autoridad se basa en esto, estar tiempo con ellos (no luchar todas las batallas, muchos sies, ser un buen disco rayado…) acompañar las ilusiones y proyectos, estar con amor siempre y cuándo algo falla a pesar de todos los esfuerzos, vivir el presente con Alegría, llenar la cartilla de vida y pasado positivo, reforzar todo lo que sea antesala de la felicidad (planes, luchas, ilusiones, objetivos…) ayudar a pensar sobre nuestro proyecto de vida hacía el futuro y sobre lo que cada día nos lleva hacía allí o no y sobre que queda mucho y también muy chulo después de la adolescencia por ejemplo (y que cómo recordaremos entonces nuestro pasado adolescente) coherencia precisamente por lo mismo, para poder creer en un futuro y para consolidar presentes que den pasados positivos etc. INDIFERENCIA (que como habréis podido comprobar no tiene nada que ver, en absoluto, con pasotismo)

 

         Gracias a todos y suerte en la tarea… quedo a vuestra disposición esto no se acaba aquí, este ha de ser un material vivo y otra vez más, gracias por haberme ayudado a crearlo.

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Acerca de eMe Psicología Positiva

~Luis Felipe Prieto Vara (Psicólogo Social y Positivo) ~Myriam López Martín (Trabajadora Social) Co-desarrolladora en ~~>”La Educación Como Compromiso” FINALISTA del CONCURSO IDEAS+INNOVADORAS (CEEI Valencia y Florida Universitaria) Base teórica: “La Educación Como Compromiso. Mis Básicos de Educación o los doce elementos de la Competencia Educativa” Autor: Luis Felipe Prieto Vara [1ª Presentación pública: enero 2011] Obra inscrita en el Registro General de la Propiedad Intelectual de la Comunidad Valenciana con el nº de asiento 09/2012/30
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