Tras la charla de Enrique Lluch (en Salesianos San Antonio Abad)

Se puede hacer economía con valores del "bien común"

Se puede hacer economía con valores del “bien común”

Esta tarde he asistido a una charla que daba el economista y profesor de la Universidad Cardenal Herrera CEU de Valencia Enrique Lluch (además de autor de varios libros sobre el tema y promotor de Economía para la Esperanza)

Ha sido una gran charla y la gente ha salido muy satisfecha, tanto de la información compartida como de la atención a sus dudas, preguntas comentarios…

Además de sentir que tenemos tantísimo en común en todos los temas “Básicos” de educación, me recordó un “Ejemplo Práctico” que subí hace algunas fechas al grupo de Familias en FaceBook  y que, aunque trataba de “Los Deberes”, creo que puede ser muy explicativo sobre algunos “cómos” al EDUCAR en cualquier valor (también el de la economía de casa) a continuación–>

Noveno (9):

  • Los “Deberes” escolares (hábitos, educación en valores…)

     

      Puesto que el “Ejemplo Práctico” de esta semana, vuelve a ser del tipo “tema general” y no es un intervención concreta (no es una conversación que escuché en la calle, jejeje), no es fácil diferenciar los dos apartados (intervención alternativa y “ampliación”) pero haremos, como en otras ocasiones, dos partes de todos modos (una lo más concreta posible y otra con el clásico repaso de los “Básicos”, solamente aquellos más relevantes y con frases concretas sacadas directamente de la teoría).

 

            Lo concreto

(he de insistir en que, este primer punto, es igual en cualquier valor)

  • Queremos que nuestros hijos asuman un determinado valor que consideramos importante, ya sea en base a su adecuación al medio social o bien a nuestro propio esquema de valores. Da igual cual sea el valor concreto, lo realmente relevante es que de los “Básicos” se necesitaría implementar lo mismo para cualquier tipo de valor que queramos que asuman nuestros hijos.

No olvidemos que, lo más importante, es que nuestros hijos puedan elegir libremente sus valores. Desde este presupuesto, si lo que queremos es que asuman unos determinados que son importantes para nosotros, primero deberíamos encarnarlos nosotros en la medida de lo posible. Otro aspecto importante es tener cuidado con lo que reforzamos. Finalmente, para este aspecto en particular también entrará en juego, por supuesto, el amor, la autoridad ganada y el acompañamiento.

Para este ejemplo concreto, la sociedad actual que hemos desarrollado, empuja al Sistema Educativo (la escolarización convencional) y a los elementos que lo integran (escolares, profesores y padres) hacia el supremo valor de la competitividad y es un valor en el que nosotros no queremos educar.

Parece que en la sociedad occidental en que nosotros estamos llevando a cabo nuestra labor educadora, refuerza la competencia, el individualismo, la primacía de los más fuertes o de los que más se ajustan a determinados estándares excluyentes, la búsqueda del propio interés, etc. como un valor. La publicidad, el ambiente general, el reconocimiento social a los individuos “ganadores” por encima del resto, el culto a la imagen personal, la importancia máxima dada al aspecto exterior, al tener y poseer en lugar del ser, etc. son factores que inclinan a las personas a la comparación con los demás, a no valorarse por sí mismos, a tomar como valores la ambición desmedida, la consecución de sus propios fines por cualquier medio, el triunfo egoísta como sinónimo de valores como el emprendimiento o la creación.

Y la presión social es muy fuerte para todos pero, especialmente los padres sufren una distorsión basada en el hecho, en principio justo y razonable, de querer lo “mejor para los hijos” y los mecanismos que promueven la “igualación” que no la “igualdad” (que todos seamos iguales conforme al sistema que interesa mantener, que nadie “se salga del tiesto” lo que es contrario a la idea de que todos recibamos el mismo trato y tengamos las misma oportunidades pero desde el respeto y manteniendo nuestras diferencias) son muy potentes y eficaces, además de eficientes (funcionan de manera casi inconsciente y desde lo más profundo del ser humano, que como sabéis es la necesidad de existir para los demás, de ser atendidos)

Por otro lado, aunque ya hemos tratado este tema, de manera puntual, en cuanto a su relación con el “Básico” del “Disco Rayado”, merece la pena insistir en que este asunto se está convirtiendo en el único Disco que ponemos. Es especialmente peligroso, en todos los temas, que todo acabe girando entorno del asunto y todo lo demás desaparezca. No podemos dejar que cuando algún aspecto concreto nos preocupe “demasiado” toda la dinámica familiar y nuestra relación educativa en particular quede viciada e irremediablemente encadenada a este solo aspecto. Se da el caso que, en el tema de los Deberes, hay muchos hogares en que empieza a ser, preocupantemente, el único tema y motivo de cualquier interacción. Se dedican muchas horas al día, se exige mucho de los padres en su rol de “ayuda” que excede el lógico “acompañamiento” y traslada a los hijos sensación de incompetencia y baja autoestima, se priorizan actividades extraescolares demasiado escolares y no tanto deportivas y de ocio creativo…

Tenemos que ser capaces de mantener la máxima sensatez y serenidad en este aspecto y priorizar valores como la cooperación o el aprendizaje cooperativo, la educación por competencias, el valorar más el desarrollo de todos los tipos de inteligencia y acompañar en la riqueza de la “diferencia”, del esfuerzo compartido, del trabajo en grupo, del aportar nuestro mejor yo al “bien común”…

 

  • Resumiendo: Es muy importante que, sobre todo con nuestro ejemplo (pocas charlas y rollos tipo “si los demás se tiran por un puente tú te tiras?”) pero también ayudando a pensar y acompañando en la búsqueda de su propia y única personalidad (incluso diferente de la nuestra, por supuesto que deberá ser distinta que la nuestra; pero que sea clara y propia no equivaldrá a opuesta y/o rígida) vayamos “preparando”, “blindando”, en la medida de lo posible, a nuestros educandos ante la presión (pero sin hacer bandos ni impedir que sean ellos mismos los que elijan dónde situarse) de grupo primero y social, después, sobre todo cuando lo que les llegue de ahí sea tan distinto a nuestros valores.

 

 

            Para Ampliar

 

      Aunque hemos quedado en que, esta vez, no iremos uno a uno, quisiera puntualizar que todos siguen estando implicados de algún modo siempre y máxime, cuando se trata de educar en valores, que es lo básico que se debe educar.

 

      – Ayudar a pensar… Hacer preguntas “siempre”

 

(…) está vinculado a la libertad/responsabilidad y eso es uno de los motivos que lo hace tan importante.

 

– Los límites primero. Coherentes y siempre consecuentes seremos…

 

(…) educadores que son a su vez coherentes, y es que, una gran verdad es que gran parte del aprendizaje se debe a la imitación de modelos, los niños no tienen otras capacidades de aprendizaje (irán adquiriendo niveles lógicos, abstractos etc.) más que la de repetir aquello que ven hacer en su entorno.

 

      – A veces reforzamos cosas que no queremos reforzar.

 

(…) Ser positivo equivale a poner el énfasis en las ventajas y no en los inconvenientes, es buscar cualquier momento para destacar una competencia y desmontar una etiqueta y por supuesto es reforzar cualquier gesto o conducta digna de alabanza.

 

– El amor es el ingrediente fundamental.

 

(…) Que cuando, ojalá no suceda pero… “metan la pata hasta el fondo en algo” y vengan de vuelta a sus padres, encuentren el amor entregado e incondicional y no reproches, búsqueda de culpables y culpabilidades.

No sé cómo decirlo con otras palabras, ya podríamos doctorarnos en miles de escuelas de padres, ya podríamos ser el educador del año preparando dinámicas o el más destacado catedrático en tribus y nueva cultura juvenil… si no tengo Amor todo es nada.

 

       – La autoridad que se basa en el respeto mutuo, en la confianza, en el reconocimiento (sabes silbar, “en sus cosas”) etc. Afecto (“que sepan que les quieren”) etc.

 

(…) Por ejemplo, cosas que saldrían (y ya han salido) siempre:

Estar en lo que a ellos les gusta, dejarles que reciban “síes” en aquellas cosas que son de su agrado.

Amarles de manera incondicional, de manera que ellos, a su vez, sepan que se les quiere.

Ser consecuentes de modo que puedan saber que ejercemos la autoridad con criterios de justicia, equilibrio y que pueden confiar en nosotros.

Volviendo al tema concreto de este básico, la autoridad se gana y se tiene o no se tiene por criterios diferentes a la fuerza, el temor, el abuso etc. y siempre la otorga el educando, no la impone el educador. El educador lo que debería hacer y tener muy presente siempre es que poder tener “cierto ascendente” algún grado de influencia sobre el educando, es una tarea que requiere esfuerzo constante y que nunca acaba.

 

      – Acompañamiento. Ellos tienen derecho a caerse, a equivocarse, a ir aprendiendo de todo ello etc. Descubriendo como si todo fuese nuevo aunque sabemos que está todo inventado y que se enfrenten y

 

(…) Tienen derecho a creer que nadie antes que ellos ha vivido las cosas que ellos viven, sus padres y educadores no tienen ni idea, para ellos es como si hubiéramos nacido así, ya adultos y no hubiéramos pasado por dónde ellos están pasando. No sabemos nada según ellos, las ideas brillantes y únicas (que no novedosas y originales) se les ocurren a ellos, antes no ha habido nada que merezca la pena, hasta su momento nada interesante ha sucedido y sólo ellos tienen la clave

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Acerca de eMe Psicología Positiva

~Luis Felipe Prieto Vara (Psicólogo Social y Positivo) ~Myriam López Martín (Trabajadora Social) Co-desarrolladora en ~~>”La Educación Como Compromiso” FINALISTA del CONCURSO IDEAS+INNOVADORAS (CEEI Valencia y Florida Universitaria) Base teórica: “La Educación Como Compromiso. Mis Básicos de Educación o los doce elementos de la Competencia Educativa” Autor: Luis Felipe Prieto Vara [1ª Presentación pública: enero 2011] Obra inscrita en el Registro General de la Propiedad Intelectual de la Comunidad Valenciana con el nº de asiento 09/2012/30
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2 respuestas a Tras la charla de Enrique Lluch (en Salesianos San Antonio Abad)

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