Nuestro Cerebro (¿enemigo íntimo?)

                         El ser humano como lo conocemos hoy, al menos según lo veo yo, surge del contacto y de la relación social.

Nuestras habilidades fundamentales y muchas de las actividades que nos han caracterizado como especie y nos han llevado a “evolucionar” y convertirnos en lo que somos hoy parten de la necesidad “del otro”.

Sin entrar en este “post” en este aspecto que nos llevaría también un buen rato, sin valorar si somos beneficiosos para las demás especies o un “virus para el planeta”, ni tampoco profundizar (al menos por ahora) en como nuestra “involución” como especie se debe a la preponderancia excesiva del paradigma “individualista”, citaremos solamente la conocida frase “para Educar se necesita la Tribu entera” como conclusión de esta introducción. 

IMG_0312Sobre lo que queríamos centrarnos hoy, que tiene que ver mucho con todo lo ya comentado, son aquellas funciones que nuestro cerebro mantiene desde los tiempos en que empezamos a reconocernos como “humanos”.

Creo firmemente en que hay dos funciones (que se encierran en una) que conserva el cerebro y que, aunque lo hace “por nuestro bien” (como una madre)423890_330581440312416_278249855545575_817900_1180647337_n nos impiden un desarrollo mayor de todas nuestras capacidades, no solamente “individuales” sino como colectivo, abiertos al otro, como especie “sostenible” pero más desarrollada todavía.

A veces oímos que en una época donde viajamos al espacio y “dominamos” la tierra, donde construimos e ideamos ingenios maravillosos y tenemos tecnologías de todo tipo que nos facilitan la vida (médicas, productivas, sociales…) el número de personas tristes, insatisfechas, “no-felices”, desgraciadas, con ánimo depresivo y un sentido de vacío en sus vidas, además de no decrecer, aumenta.

Nuestro cerebro, “enemigo intimo” que quiere lo mejor para 6-caricatura-dibujo-lobotomia-lobotomizar-lobotomizado-trepanacion-lavado-de-cerebro-manipulacion-de-masas-sugestion-del-publico-consumismo-prejuicios-walter-freeman-el-habanero-extremanosotros y todo lo hace “por nuestro bien” (aparte de “engañarnos” reordenando y reinterpretando la “realidad”; pero eso también daría para otro tema, ¿qué es “real”?) mantiene algunas funciones “adaptativas” y que, en lo más profundo, en lo más hondo, hace que seamos iguales a los “homínidos” del principio de “los tiempos”

Si has tenido la paciencia de llegar leyendo hasta aquí, éstas son, para mí, esas dos funciones (que en cierto modo pueden “encerrarse” en una sola):

–          Ahorro de energía.

–          Supervivencia.

O, en una sola, “mantener operativo el sistema”

      Ahorro de energía:

Nuestro cerebro recibe millones de impactos (bits, unidades…) de información toooodo el tiempo.

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La mayoría de ellas no pasan por nuestro nivel consciente, es decir, no las procesamos conscientemente. Por ejemplo, el nivel de luz de la habitación donde estamos, los colores, olores, la temperatura… no tenemos que “estar pensando”, ni aparece un “display” con todos esos datos en “nuestra mente” a modo de robot escaneando su alrededor, pero sí llegan a nuestro cerebro y se procesa toda esa información.

Para que todo ese esfuerzo sea más sencillo y no consuma toda nuestra “energía”, todos esos procesos no requieren de toda nuestra consciencia e implicación, se encarga nuestro cerebro. Y lo hace muy bien y con suma eficacia, lo que pasa es que selecciona entre la información relevante, y la no tanto, conforme a esta máxima de “no saturar” el sistema y, por lo tanto, esto tiene unas consecuencias de sesgo muy importantes.

La consecuencia negativa principal es que funcionamos a base de etiquetas, clichés, “juicios de valor”, “profecías auto-cumplidas”, prejuicios, ideas “preconcebidas” (sobre como son todas las cosas, personas…) clasificaciones cerradas, “ideologías”…

Lo etiquetamos todo y la “presión social” y de grupo (sería otro tema) ayudan mucho a guiar a nuestro cerebro en esta función. Nos encontraremos, guiados también por la publicidad, lo “políticamente correcto”… por ejemplo, pensando “junto a toda la masa” que lo mejor es el individualismo, que tenemos derecho a seguir siendo “espos@s” y mujeres/hombres y no solamente padres/madres (sin entrar tampoco en ello, claro que tenemos que cultivar esas parcelas de nuestra vida, pero “tener hijos” supone (o debería suponer) un cambio estructural y de paradigma vital) o, por ejemplo, valorando a nuestros hijos (e incluso a nosotros mismos) no conforme a su potencial y capacidades particulares y únicas, sino en base a los “estándar” sociales.

Mucha de la tristeza (y más con esta “crisis” que pone al descubierto tanta “etiqueta” que era engañosa o incluso falsa) se debe a sentir, que nuestra vida no es válida conforme a lo valorado socialmente, que por ser “distinta” a la “imagen Ideal” (casi siempre inalcanzable por otro lado, ya que, el paradigma de “consumismo” no podría basarse en que se alcance, en que se satisfagan todas nuestras necesidades y/o que estas sean pocas y fáciles de colmar) sea una “vida de segunda clase”.

Junto a todo esto, en la época más individualista de la historia aparece, mal entendido, un miedo atroz a “ser diferente” a salirse de las etiquetas o atreverse a “etiquetar” de otro modo. Queremos pertenecer “a la manada”, equivocadamente interpretamos lo bueno y necesario que es esto para nuestra supervivencia pero atacados por el paradójico “slogan” de “sé único”, diferente, independiente, libre… no nos cuestionamos nada, seguimos relacionándonos solamente con las etiquetas.

Realmente no podemos culpar a nuestro cerebro de esto, “lo hace por nuestro bien” para que no “colapsemos”, y sí debemos aceptar nuestra responsabilidad (Autoliderazgo, EducarNos y Educar a nuestros hijos en ello con Método “12 Básicos” para Educar, por ejemplo) de, sabiendo cómo funciona esto, no dejarle las riendas en exclusiva a nuestros cerebros. 

Debemos poner de nuestra parte, el cerebro, por resumir esta función, va con una máquina de etiquetar (recordáis aquellas 30121623DYMO“, ahora es digital también) marcándolo todo, nosotros debemos ser conscientes de ello y no caer en el simplismo de relacionarnos solo desde, y por, las “etiquetas”

 

 

Supervivencia:

Igual, igual que en la “época de las cavernas” (digámoslo así) nuestro cerebro está siempre “alerta” para salvarnos de cualquier riesgo o peligro potencial.muerte

Una vez más lo hace pensando en nosotros, en nuestro bien, en nuestra integridad física como individuo. Por supuesto que pensando en su propia subsistencia dentro de nuestro organismo (lo que decíamos que, junto a la anterior función, son la misma: mantenimiento operativo el sistema)

Pero claro, si nuestro cerebro ve peligros por todos lados, si está demasiado alerta, no cumpliría con ser sostenible, acabaría provocando lo que intenta evitar, provocaría el colapso del sistema. Es por eso que prefiere lo estable, lo que no cambia, lo predecible, lo esperable…

Ante cualquier situación nueva y, aunque sea solamente “por si acaso”, va a activar todos los sistemas de alerta y se va a preparar para la huida. El mecanismo fundamental de supervivencia es salir de la situación de peligro cuanto antes y con el menor daño posible o incluso, poder evitar completamente la situación.

Lo estable y seguro, lo que ahora se suele llamar “zona de confort”, eso prefieren nuestros cerebros por encima de todas las cosas. No podemos culparles, están intentando “controlar la situación”, “despejar el perímetro”, evitarnos problemas…

Claro, pero… si todo lo hago siempre igual, si no me muevo “por si”, si dejo que el cerebro me “sobreproteja”… nunca me “pondré a prueba”, no desarrollaré al máximo todas mis capacidades (Autoliderazgo, EducarNos y Educar a nuestros hijos en ello con Método “12 Básicos” para Educar, por ejemplo), ni mucho menos aquellas que ni conoces y que solamente se activarían en una circunstancia concreta a la que no vas a exponerte si dejas que tu cerebro domine con su ansia de “auto-conservación”. Nos descubriremos, al pasar los años, lamentándonos por aquello que no hicimos y descubriendo que, sí, quizá seguimos vivos, pero… ¿hemos vivido?

Estoy realmente convencido de que al final de nuestras vidas no vamos a lamentar aquello que salió mal o no del todo bien o no exactamente como hubiéramos deseado. Al final, lo que lamentaremos, el recuerdo que nos atormentará, será el de aquellas cosas que ni siquiera intentamos (“que hubiera pasado si…”)

Para acabar, un ejemplo que escuché entorno a consejos sobre hablar en público y que puede resultar ilustrativo aquí:

*La idea consiste en que cuando vayas a dirigirte a un auditorio y sientas miedo de enfrentarte a ello (al margen del tipo de miedo o los motivos de sentir esa ansiedad o temor) unos pocos minutos antes, tomes un buen trago de agua. El mecanismo actúa proporcionándonos cierta relajación porque le mujer_tomando_agua01enviamos a nuestro cerebro esta información: “tranquiiiilo, mira, si este tipo que nos aloja y sostiene puede permitirse pararse un momento a beber agua, el peligro (león, oso, pantera…) no está realmente tan cerca”

Y tú (o tu cerebro), ¿qué piensas de todo esto?

GRACIAS!!!

Luis Felipe Prieto Vara Psicólogo Social

Autor (y facilitador) del Método “12 Básicos” para Educar

 

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Acerca de eMe Psicología Positiva

~Luis Felipe Prieto Vara (Psicólogo Social y Positivo) ~Myriam López Martín (Trabajadora Social) Co-desarrolladora en ~~>”La Educación Como Compromiso” FINALISTA del CONCURSO IDEAS+INNOVADORAS (CEEI Valencia y Florida Universitaria) Base teórica: “La Educación Como Compromiso. Mis Básicos de Educación o los doce elementos de la Competencia Educativa” Autor: Luis Felipe Prieto Vara [1ª Presentación pública: enero 2011] Obra inscrita en el Registro General de la Propiedad Intelectual de la Comunidad Valenciana con el nº de asiento 09/2012/30
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8 respuestas a Nuestro Cerebro (¿enemigo íntimo?)

  1. laura buforn ferrando dijo:

    que interesante ha sido tu exposición. Me ha encantado!!

  2. Hola chicos, me ha gustado mucho el tema y la forma de tratarlo… que ironías, por no salir de nuestra zona de confor, nos perdemos mucha calidad de vida y crecimiento personal. Yo particularmente he descubierto que “los cambios” siempre son buenos, aunque sean dolorosos y no los comprendamos en el momento. No se si os aporto algo?, pero mi vida cambió cuando tomé esta “actitud de vida”
    Un abrazo y a seguir plantando!!!!

    • GRACIAS!! Nos alegramos mucho 🙂
      Aprovecho para comentarte que habrá ocasión de acudir a una Presentación de Método “12 Básicos” este próximo sábado en Herbolario Navarro a las 11:30h. ya que, como puedes ver, tiene también implicaciones en el crecimiento personal (EducarNos) ¿verdad?

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  4. Pingback: Post Sesión Auto-Liderazgo (Jun´14) en WS de CC Gran Turia | eMe Psicología Positiva

  5. ¡Me ha gustado mucho el Post! 🙂 … be #knowmad my friend 😉

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