“Mi niño no me come”____________________ Inspired By: Sara Benavent @SaraBenavent

En ¿Cómo Educar a los hijos? Desde nuestro Método “12 Básicos” para Educar, sabéis que precisamente el primero (B1) nos indica que no hay Manual de instrucciones, no hay “recetas mágicas” que resulten la solución perfecta, ideal para cada cosa, cada caso y mucho menos, para cada niño (o persona)

Diapositiva1No es por lo tanto nuestro Método, un “Manual” porque no podría haberlo, y no aborda temas específicos, ni resulta ser el “salvavidas” para asuntos de “preocupación” concretos.

Sabéis, sin embargo, que la fuerza del Método “12 Básicos” para Educar está ahí mismo, en que no sirviendo para “temas específicos”, sirve para todos y cada uno de los temas y “preocupaciones” que nos pueda conllevar el “día a día” de la Educación de nuestros hijos. Combinando sus doce elementos tendremos la seguridad de que quizá no sean mágicas, pero sí, seguro, “ricas, ricas y con fundamento” las recetas que obtengamos.

El Método está en el principio, nos empodera como madres y padres, se convierte en una especie de “Sistema Operativo” general que está en el principio de todo y nos devuelve el verdadero sentido de Educar, la alegría de Educar (¿puede haber algo mejor que acompañar el crecimiento, descubrimiento del mundo… de alguien?) Luego estaremos listos y preparados para ir incorporando los diferentes programas, estaremos capacitados para “lo que venga”: los deberes, las rutinas de irse a dormir, o, como en este caso:

“Mi niño no me come”

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A los que habéis seguido leyendo, pacientemente, hasta aquí después de la larga introducción aclaratoria os brindamos algunas pautas sobre lo que el Método “12 Básicos” para Educar puede aportar en este asunto concreto:

     1.- El B1 de los doce elementos del Método, que ya hemos nombrado antes, nos dará la primera clave.

No hay Manual, pero sí sistemas de afrontamiento que funcionan y otros que no. Uno de nuestros pilares fundamentales es el “Sistema Preventivo” y ponemos la intención, los esfuerzos, siempre en el “antes de”.

La situación de que un niño pase por fases de “poco comedor” o incluso dejen de gustarle cosas que antes comía o… puede ser estacional, puede alargarse en el tiempo… y no puede prevenirse ni es algo que deba alarmarnos en exceso. Lo que sí podemos prevenir y sobre lo que podemos intervenir educativamente como padres es en no convertir esta normal preocupación en un problema.

Con muchos temas en general y con el de la comida en particular por lo que tiene de estar asociado, de algún modo, con “la salud”, “el normal desarrollo del niño”… podemos caer, sin pretenderlo, en convertirlos en el epicentro de la vida familiar, de nuestras relaciones con nuestros hijos y que anulen otros aspectos importantes.

Lo primero que deberíamos intentar hacer es “relativizar” el tema, situarlo en su justa medida, y sobre todo, sobre todo, sobre todo… lo más importante, no convertirlo en el Baby shower de gemelos 49 “mono-tema” de nuestra relación con nuestro hijo.

 

 

      2.- Ahora damos un salto hasta el B6 que es el de “La Autoridad (ganada)”

Diapositiva6para advertir de que ejercer un mal tipo de autoridad en este asunto, en base a un supuesto bien mayor como es el de la salud o con argumentos de tipo “yo sé lo que te viene bien” y obligar al niño a comer por nuestras ideas preconcebidas de “lo sano” o de “la cantidad normal” de comida para crecer o para su edad o… solamente nos traerá el riesgo de que el niño pueda establecer una relación inadecuada, paradójicamente “no sana” con la comida; como coloquialmente se suele decir, “le coja manía a la comida” (o incluso al momento de comer o a la persona que relacione con que “le da” la comida)mafalda-y-la-sopa

En el siguiente punto veremos algún “cómo” concreto más para poder situar en su justa medida el hecho real de que tenemos una gran responsabilidad en este aspecto y es el que nuestros hijos estén alimentados y sanos.

 

         3.- Volvemos sobre varios “Básicos”

para ver que, en este tema, como en otros, debemos equilibrar y, sin mezclar todas las variables implicadas, tenerlas en cuenta de la mejor manera posible; por ejemplo, tener en cuenta las emociones que nos despierta el que no coma, pero no dejarnos cegar ni llevar por ellas. Mantendremos el control sobre la situación y nuestra autoridad, dejando a salvo y cubierta la debida responsabilidad sobre el tema si generamos una relación adecuada con el tema de la comida.

Esto lograremos hacerlo estableciendo “rutinas” que se convertirán en “hábitos” en base a elementos de los doce, como el B2, el B3, el B4 y otros… ya que casiDiapositiva2Diapositiva3
 Diapositiva4todos los doce, están implicados de algún modo en todos los temas (y especialmente a la hora de crear hábitos) ya que si no, no serían Básicos y me hubieran salido menos de doce (pero no pudo ser, de manera que…)

Concretamente para el tema de la comida creemos muy importante una serie de aspectos para establecer esas ruinas y hábitos y la buena relación con el tema:

–          Mismo sitio todos los días.

–          De entre todos los alimentos ricos y saludables elegir aquellos o aquellas preparaciones que manteniendo una dieta equilibrada y variada en todos los grupos alimentarios necesarios sean lo más flexible posible.

–          No hacer “comidas a la carta” o cambiarle lo que hay por lo que “le apetezca”

–          Es preferible servir una pequeña cantidad (tanto de lo que prefiere como lo que “le va” menos) y ofrecer repetir, en lugar de “dejarse siempre algo en el plato”

–          En cuanto sean capaces de (al menos intentar) comer solitos dejarles que lo hagan.

–          MUY IMPORTANTE: no les damos de comer, comemos juntos. Los niños hay muchas cosas que no nacen sabiendo y sabéis que una de las vías más importantes de aprendizaje que tienen es el de “imitar” comportamientos, somos sus principales modelos sobre “cómo se hacen las cosas” y tenemos que ser conscientes de ello para cuidarlo o, como en esta caso para beneficiarnos de ello. Los niños y los padres deben comer juntos, nos deben ver comer de todo y a su lado.

–          Los tiempos de la comida también los marca el estar juntos comiendo, no debemos dejar que los marque la comida en sí misma (u otras actividades en otros temas; por ejemplo, los deberes: traiga muchos o poso, tienen que haber un tiempo de estudio que marcamos nosotros y no “la actividad”) Aspectos clásicos como: “hasta que no acabemos todos nadie se levanta de la mesa” en lugar del “yo ya he acabado, me voy a jugar” Si están pasando por una fase de “poco comedores” o el día que lo que tengan para comer les guste mucho… pueden eternizarse en la mesa o “engullir a pavo” según el caso y lo relativo, lo “no constante”, no genera hábito.

–          Tema “bollería industrial”, dulces, “chuches”… es tema aparte.

 

Por último, a modo de resumen y recordatorio, sabéis que otro de los pilares fundamentales de nuestro Método es la “Psicología Positiva” y, desde sus presupuestos, una idea debe guiarnos siempre (y más en el tema que nos ha ocupado en este “post”):

                      “En lugar de orientarse a la erradicación del problema, o al control del malestar que pueda generar, nos centramos en el desarrollo de habilidades y conductas alternativas”10390193_10202774024646456_1403065506852525143_n

GRACIAS!

Luis Felipe Prieto Vara Psicólogo Social

Autor (y facilitador) del Método “12 Básicos” para Educar

    *En tu opinión:
 ¿Hay algo que no está del todo claro?
 ¿Piensas que algún aspecto importante     
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Acerca de eMe Psicología Positiva

~Luis Felipe Prieto Vara (Psicólogo Social y Positivo) ~Myriam López Martín (Trabajadora Social) Co-desarrolladora en ~~>”La Educación Como Compromiso” FINALISTA del CONCURSO IDEAS+INNOVADORAS (CEEI Valencia y Florida Universitaria) Base teórica: “La Educación Como Compromiso. Mis Básicos de Educación o los doce elementos de la Competencia Educativa” Autor: Luis Felipe Prieto Vara [1ª Presentación pública: enero 2011] Obra inscrita en el Registro General de la Propiedad Intelectual de la Comunidad Valenciana con el nº de asiento 09/2012/30
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2 respuestas a “Mi niño no me come”____________________ Inspired By: Sara Benavent @SaraBenavent

  1. 2eloa dijo:

    Hola Luis Felipe,

    Como me pides te voy a dar aquí mi opinión. Empiezo poniéndote mi visión del tema y cómo lo hago yo y luego comento tu post.

    Soy firme defensora tanto de la autonomía como la autorregulación de los niños y, entre otras cosas, por ello he alimentado a mi hija basándome en el método Baby Led Weaning.A la hora de comer respeto su autonomía desde que empezó con la alimentación complementaria dejándole comer sola. No sin compañía, sino por ella misma. Es más lento que si le damos la comida, se ensucian más, ensucian a su alrededor y no comprobamos tan bien lo que comen porque parte se queda en el suelo, en su pelo, en el pechito, en la trona… pero como ventaja tienes a niños que a los 16 meses manejan la cuchara y el tenedor que da gloria y, en general, comen.

    La autorregulación implica no ponerme de los nervios precisamente cuando no come, cuando come mucho o cuando come “selectivamente”. Para ello hay que tener confianza. Confianza en que la naturaleza es sabia y su instinto de preservación va a impedir que nuestro hijo muera de hambre o enferme por no comer y confianza en que toma la cantidad necesaria de este u otro alimento para sus necesidades concretas de ese día o ese momento.

    Todo esto es fácil de decir pero reconozco que no tanto de poner en práctica. Sobre todo si tu bebé está bajo de peso, pero es entonces cuando más debemos confiar en ellos. Como he dicho no se van a dejar morir de hambre y además ¡tiene que haber niños flacos!, y gordos claro. Sino no existirían los percentiles, sería un dato del tipo a los xx meses han de pesar zz y punto.

    Ahora te comento concretamente algunos aspectos que mencionas en tu post:

    Nunca he creído demasiado en las rutinas porque en casa nos ha ido bien sin ellas, porque creo que para eso los niños suelen ser justamente más flexibles que un adulto y porque considero que es más cómodo no tener rutinas para nada (así no veo condicionada mi, ni su vida por tener que esperar a que se haga no se qué hora para comer o porque estamos de viaje y no tenemos la bañerita en que siempre bañamos a nuestro niño, por ejemplo). Creo que las rutinas te restan libertad y eso no me gusta ni para mí ni para mi hija. No comparto contigo por tanto lo que comentas de “mismo sitio todos los días”.

    En cuanto a lo que indicas de “No hacer comidas a la carta” quiero señalar alguna cosa. Si es la primera vez que hacemos una comida, digamos paella, y no sabemos si a nuestro peque le va a gustar, deberíamos tener un plan B porque nunca, repito nunca debemos forzar a un niño (ni a comer, ni a besar, ni a nada que no tenga que ver con su seguridad básica como ponerse el cinturón de seguridad, tomarse la medicina etc). Aunque sea tener una ensalada como back up si es que no te quieres complicar. Si lo prefieres puedes tener otro plato que sabes que sí le gusta preparado.Otra cosa diferente es que sepas que el niño ya come paella y le gusta y un día concreto por los motivos que sean ni la pruebe. En este caso yo no le haría otra comida pero sí le daría indicaciones. Yo le explico que “Papi o mami ha hecho paella para comer. Veo que no quieres. Puedes comer esto otro que hay en la mesa (ensalada, queso, frutos secos, pan…)”. Si no tiene hambre no comerá de nada y si tiene volverá a la paella o comerá otra de las opciones que le hemos dado. ¿O es que acaso a los adultos no nos pasa eso de que aunque nos encanta la lasaña hay días que no la comeríamos e incluso si estamos comiendo en un bar no la escogeríamos del menú? Pues eso mismo a un niño.

    El tema de las chucherías la verdad es que es peliagudo. No soy muy amiga de ellas para mi niña pero entiendo que es imposible apartarle totalmente de ellas y menos aún sin que se convierta en “obsesión”. Estoy a la espera de leerme un libro en el que básicamente recomiendan ponerlas al mismo nivel que otros alimentos precisamente para que no piensen cosas del tipo “si me las dan al final de la comida es que es lo bueno”, ” ay que bien llega el domingo y podré tomarme mi bolsita de chuches”, ni cosas por el estilo, sino que considere que es otra opción más para comer como un bocadillo de jamón pero que no nutre tanto como éste último y además es más insana. Cuando caiga el libro en mis manos y además me haya encontrado con varias situaciones con chuches implicadas podré hablar con más convicción, conocimiento y experiencia.

    En el resto de aspectos que comentas estoy de acuerdo contigo aunque creo que para poder afirmarlo con certeza deberías poner ejemplos concretos de como aplicar tus básicos a este caso. ¿Cómo aplicas el B2, B3 y B4 aquí? Considero que la alimentación no es una batalla por ejemplo, así que no sé cómo lo ves tu.

    En general podría decir que como muchos temas en la crianza hay que poner un poco en perspectiva el asunto: no es que el peque no coma, es que no come como a nosotros nos gustaría, bien por cantidad, bien por variedad.
    A veces creamos un problema donde no lo hay forzando al niño y/o haciendo que su relación con la comida pase por disgustos de su madre, malas caras en la mesa… y acabe convirtiéndose en insana.
    A algunas amigas que me han contado algo parecido les pregunto: ¿está sano?, ¿es feliz?. Como siempre me han respondido afirmativamente sólo me queda decirles: “Céntrate en eso y no te preocupes más por la comida”.

    Un saludo.

    • GRACIAS!!!

      En lo esencial, la base es bastante coincidente. Quizá no en todo, pero es difícil explicarse en detalle sin hacer un post demasiado largo y aburrido.

      Lo bueno del Método es que no está “pensado” para “temas concretos” y todos los temas están relacionados (de ahí la importancia de “las rutinas” para establecer una relación adecuada general con nuestros hijos de manera más libre y natural; no quieren decir “inflexibilidad”)

      Ciertamente la alimentación no debería ser una Batalla, de ahí la pertinencia del B3

      El tema “chuches” para nosotros es tema aparte, ya que lo relacionamos con otras oportunidades “educativas” y de “relación educativa” con los hijos (destinarlas solamente al “fin de semana” u “ocasión especial” refuerza básicos como “Ayudar a pensar” que no creemos que interfieran en la “Autorregulación” y sí la refuerzan, desde la base también del “Acompañamiento”)

      Nos parece una fantástica idea el tema de “tener sobre la mesa” varias opciones a la hora de comer, para poder dar la opción de que escoja, pero eso es compatible (y una magnífica idea, insistimos) con “no hacerle otra cosa de comer o comida a la carta”

      Una vez más gracias por aportar y seguimos… 🙂

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